No eres tímid@, lo aprendiste: y eso lo cambia todo

¿Crees que has nacido siendo tímid@?

Probablemente la respuesta sea NO. En la mayoría de las ocasiones, la timidez no es un rasgo de personalidad con el que se nace, sino una respuesta aprendida que integramos desde la infancia porque, en su momento, nos ayudó a sobrevivir emocionalmente.


¿A qué nos ayudó exactamente?

A esconderte cuando pensabas que tus amiguitos no querían jugar contigo o se reían de ti.

A evitar que los demás descubrieran algo de ti que no querías mostrar, por pensar que era malo o que daba vergüenza.

A esconder tu inseguridad detrás de un muro que parecía protegerte.


Ser tímid@ te ayudó a no ser visto, a no convertirte en el foco de atención, a protegerte de ese miedo profundo a no ser aceptad@ o a relacionarte mal con los demás.

Te decías a ti mism@: «Si nadie me ve, no voy a tener que esforzarme en relacionarme, ni correr el riesgo de hacerlo mal y que se rían de mí, o de sentirme inútil.»


Y tiene sentido. Ese traje de «tímid@» te ayudó en tu infancia, en tu adolescencia, quizás incluso en tu etapa adulta sientas que todavía te sirve en algunos momentos.

Pero lo cierto es que tu timidez, paradójicamente, también te ha traído consecuencias que quizás no habías nombrado todavía.


Te ha creado una imagen de ti mism@ que te condiciona y te limita en el día a día.

Has levantado un muro que los demás perciben, y que a veces les impide acercarse a ti, no porque no quieran, sino porque no pueden atravesarlo.

Y eso genera, muchas veces, un sentimiento de soledad y de incompetencia social que duele, aunque no siempre se hable de ello.


No se trata de convertirte en la persona más extrovertida o abierta del mundo. Nadie te está pidiendo eso.

Pero sí de que puedas ver e identificar que esto te está pasando, que ese patrón existe, y que ese reconocimiento es el primer paso real para empezar a comportarte de otra manera.

Para que te atrevas. Para que rompas ese muro, poco a poco, con acompañamiento psicológico si lo necesitas. Para que empieces a mostrar una versión de ti que te permita una conexión más sana contigo mism@ y con las personas que te rodean.


Porque no eres tímid@. Aprendiste a serlo.

Y todo lo que se aprende es susceptible de cambiar.

Si sientes que la timidez, la inseguridad social o el miedo a relacionarte te están limitando en tu vida, en Badajoz puedes contar con acompañamiento psicológico profesional. Trabajo tanto en consulta presencial como de forma online para que puedas dar ese paso desde donde estás.

¿Hablamos?